UNIDAD IV. LAS PEDAGOGÍAS CRITICAS
4.1 TEORÍA CRITICA
Comenzaremos
por señalar algo que, aunque ya se ha repetido muchas veces, no puede dejar de
destacarse al efectuar una síntesis del corpus conceptual de la psicología
genética, esto es, que el interés inicial de Piaget no fue psicológico sino
epistemológico. Esto significa que Piaget no se interesó inicialmente en el
desarrollo del niño, sino que, preocupado por cuestiones de la filosofía
recurrió a la investigación psicológica para buscar una respuesta a
interrogantes gnoseológicos. Las preguntas epistemológicas de Piaget giraban en
torno a cuestiones filosóficas, como: ¿Cómo se constituye el conocimiento
científico? ¿Cómo se diferencia este conocimiento de otros tipos de saber? Para
responder a estas preguntas, Piaget recurre a dos vías de respuesta
complementarias. Por un lado, a la historia del conocimiento humano. Por otro
lado, y éste es el aspecto al que dedicó la mayor parte de sus investigaciones,
a la ontogénesis, es decir, cómo adquiere el hombre, a lo largo de su vida, el
conocimiento, particularmente el conocimiento científico. Para responder a esta
última pregunta, Piaget se dedica a estudiar el desarrollo cognitivo del niño,
con el fin de averiguar de qué manera va adquiriendo éste el conocimiento. Para
utilizar una de sus propias expresiones, diremos que se preocupó por investigar
cómo pasa el sujeto de estados de menor conocimiento a estados de mayor
conocimiento. A partir de estos intereses iniciales, Piaget comienza a
investigar las formas de conocimiento y de inteligencia que presentan los
sujetos desde el nacimiento hasta la vida adulta. Esta obra, a la que dedicó
toda su vida, es la que da como resultado el corpus teórico de la psicología
genética, una teoría psicológica del desarrollo y del aprendizaje que se suele
considerar una de las más importantes de la historia de la psicología. La
psicología genética considera el desarrollo cognitivo como un incremento o
progreso en la capacidad del sujeto para comprender, explicar y predecir el
mundo que lo rodea. Se entiende que en el ser humano existe una predisposición
a dar sentido a su entorno, y es este impulso, de origen cognitivo pero también
afectivo, lo que lo lleva a construir, a partir de las informaciones tomadas
del ambiente, esquemas mentales explicativos de la realidad. Por otro lado, el
desarrollo cognitivo es entendido como una sucesión de cambios discontinuos o
estadios, los cuales van aumentando en capacidad explicativa. En este marco, el
comportamiento es considerado como una resultante de las representaciones
mentales, es decir, son las estructuras mentales, por su carácter predictivo,
las que orientan la acción del sujeto sobre su medio. Pero es sólo a partir de
esta acción, a través de la cual los esquemas mentales entran en interacción
con el ambiente modificándose mutuamente, que se elaboran los nuevos
significados. En este marco, el desarrollo cognitivo progresa a partir de
procesos de reestructuración de los esquemas o sistemas cognitivos previos.
Tanto las funciones psíquicas como los conocimientos se diversifican y especializan
a partir de estas reestructuraciones. Por otra parte se considera que las
representaciones mentales se organizan como estructuras o esquemas según una
exigencia interna de coherencia. De hecho, los esquemas mentales no son un
reflejo de la realidad, sino que los datos que se recogen del medio son
interpretados mediante la comprensión que posibilitan los esquemas previos. De
este modo, en tanto los estímulos no son incorporados en forma aislada de los
anteriores, éstos se organizan en la mente en forma de estructuras o redes de
significados lo suficientemente estables como para reducir la complejidad del
entorno. Sin embargo, esta estabilidad de las estructuras no significa que sean
estáticas. Por el contrario, es su carácter dinámico lo que les otorga la
flexibilidad suficiente como para mantener una relativa coherencia interna del
sistema ante la diversidad de los estímulos del medio. Los diferentes estadios
o etapas del desarrollo cognitivo pueden considerarse como grados sucesivos de
estructuración, en dirección a niveles mayores de coherencia interna. El sujeto
de la psicología genética es pues un constructor activo de significados. Dado
que esta construcción es producto de la interacción del sujeto con su entorno,
los significados que se elaboran están determinados, a la vez, por las
estructuras internas previas y por las características del ambiente. Ambos
componentes de la interacción fijan los límites de la construcción resultante.
El paso de un estadio de conocimiento a otro se realiza a través de la
interacción de factores internos y externos, más concretamente la experiencia
física y lógico-matemática, el medio y la interacción social, las experiencias
afectivas y, sobre todo, la tendencia a la equilibración. Así, la teoría de
Piaget concibe el aprendizaje como un proceso de adaptación de las estructuras
mentales del sujeto a su entorno. Dicha adaptación se entiende como la síntesis
entre el proceso de asimilación (consistente en la modificación de los datos de
la realidad para ser incorporados a las estructuras del sujeto) y el proceso de
acomodación (consistente en la modificación de las estructuras del sujeto para
ajustarse a las características de los datos del entorno y así poder
incorporarlos). Ambos procesos mantienen una relación dialéctica que da lugar a
constantes adaptaciones entre las estructuras del sujeto y el medio. En estas
adaptaciones, los esquemas de asimilación del sujeto se van reestructurando a
partir de procesos de diferenciación y generalización. Estos procesos dan lugar
a la conformación de nuevos esquemas de asimilación y estructuras mentales,
cada vez más equilibrados y complejos. De este modo, el modelo teórico postula
que todo cambio constituye una adaptación, producto de la síntesis entre los
procesos de asimilación y acomodación. La investigación ha diferenciado en
forma analítica dos tipos de procesos de adquisición de conocimientos: uno en
el que predomina la asimilación, y que consiste en la integración de nuevos
conocimientos a estructuras anteriores del sujeto, y otro, en el que hay
predominio de la acomodación, y que consiste en una reestructuración de los
esquemas de asimilación previos, a raíz de la interacción con el objeto de
conocimiento. Estos esquemas de asimilación constituyen representaciones que permiten
al sujeto explicar el entorno y atribuir sentido y significado a cualquier
objeto percibido como objeto de conocimiento. El proceso de reestructuración se
iniciará a raíz de una perturbación producida en el sistema cognoscitivo cuando
un dato de la realidad no es inmediatamente asimilable, dando lugar a un
conflicto entre un o unos esquemas y algún dato extraído del objeto de
conocimiento, o bien entre dos esquemas que aparecen como contradictorios entre
sí. Este conflicto produce un desequilibrio en la estructura cognitiva, que
debe resolverse modificando algún aspecto o la totalidad de los esquemas
implicados. La permanente actividad del sujeto sobre su entorno va dando lugar
a una constante reestructuración de sus esquemas de asimilación, que posibilitan
paulatinamente una modificación de las estructuras cognitivas. Esta
modificación de estructuras marca el paso de un estadio de conocimiento a otro,
como producto de la actividad constructiva del sujeto en interacción con el
medio. A fin de organizar nuestra exposición, señalemos que dentro del corpus
de la psicología genética pueden distinguirse dos grandes aspectos, que
revisten importancia para la educación: La descripción de los estadios del
desarrollo cognitivo. La teoría de la equilibración.
4.2 LA ESCUELA DE FRANKFURT COMO TEORÍA SOCIAL CRITICA
La
teoría crítica es una escuela de pensamiento que pone énfasis en la evaluación
y la crítica de la sociedad y de la cultura a partir del estudio de las
ciencias sociales y las humanidades. Como término, la teoría crítica tiene dos
significados con diferentes orígenes e historias: el primero tiene sus orígenes
en la sociología y el segundo en la crítica literaria. A través de este último,
la teoría crítica se usa como un término genérico que puede describir una
teoría fundada desde la crítica.
En
sociología y filosofía política, el término "teoría crítica" describe
la filosofía neomarxista de la Escuela de Frankfurt , que se desarrolló en Alemania desde la década de
1930. Este uso del término requiere la capitalización de su nombre propio
("Teoría Crítica"), mientras que "una teoría crítica" o
"una teoría social crítica" puede tener elementos de pensamiento
similares, pero no enfatizar su linaje intelectual específicamente con la
Escuela de Frankfurt.
Los
teóricos de la Escuela de Frankfurt, que tuvo su origen en el Instituto de
Investigación Social de la Universidad
de Fráncfort del Meno, recurrieron a los métodos críticos de Karl Marx y
Sigmund Freud. La teoría crítica sostiene que la ideología es el principal
obstáculo para la liberación humana.
La
Teoría crítica es representada principalmente por: Theodor
Adorno, Walter
Benjamin, Max
Horkheimer, Herbert
Marcuse, Jürgen Habermas, Oskar
Negt o Hermann Schweppenhäuser, Erich
Fromm, Albrecht
Wellmer, Axel
Honnethy Nancy
Fraser entre otros.
La
teoría crítica insiste en la ideología como el principal obstáculo para la
liberación humana. Esta fue establecida como una escuela de pensamiento
principalmente por los teóricos de la escuela de Frankfurt Herbert Marcuse,
Theodor Adorno, Max Horkheimer, Walter Benjamin y Erich From. Asimismo, la
teoría crítica moderna también tiene influencias de György Lukács y Antonio
Gramsci, así como de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt,
principalmente de Jürgen Habermas. En los trabajos de Habermas, la teoría
crítica fue más allá de sus raíces teóricas del idealismo alemán y se aproximó
al pragmatismo americano. El interés por la “base y superestructura” social es
uno de los conceptos filosóficos marxistas persistentes en gran parte de la
teoría crítica contemporánea
4.3 LA EXPERIENCIA ALTERNATIVA DE MILANI EN LA ESCUELA DE BARBANIA
La
escuela Barbiana fue fundada por Lorenzo Milani, cura párroco
de Sant’Andrea de Barbiana en los montes de Vicchio, a 55
km de Florencia. Sus 96 habitantes, eran pastores y leñadores muy pobres. A
este pueblo Milani llega desterrado por las autoridades eclesiásticas a causa
de sus ideas y publicaciones revolucionarias. Al llegar observa el deficiente
funcionamiento de la escuela del pueblo. Los horarios son muy reducidos y la
maestra menosprecia y desatiende a los alumnos entre prolongadas ausencias a
clase.
Milani
funda en su nueva parroquia una escuela alternativa que sigue una Pedagogía de
la Libertad aplicando simplemente lo que denomina “pedagogía del sentido común”
y que se construye entre otras fomentando actitudes comunitarias. La
escuela piensa que puede darle al alumno libertad social a base de un esfuerzo
mayúsculo del docente y de dos herramientas principales, disciplina y trabajo.
Todo lo contrario, a las pedagogías libertarias.
Su
escuela tacha de selectiva y clasista a la tradicional porque es consciente de
la desventaja en que sitúa a los pobres en cuanto a formación y
oportunidades en la vida. Esta crítica queda de manifiesto en la
obra “cartas a una maestra” (1967) escrita por ocho alumnos de la escuela
de Barbiana dirigidos por Milani:
“Si
tanto os preocupa vuestra carrera, hay una solución: cambiad un poco los
ejercicios, corregid algún error mientras paseáis entre los
bancos”. (Primera parte, ¿Por quién lo hacéis?, secc. Más tímidos que yo)
Entre
otras cosas, denuncia la pasividad de la maestra al no hacer nada para ayudar a
los muchachos y considerar inevitable que sólo una escogida minoría
acabará el curso y continuará sus estudios.
La
escuela Barbiana son dos habitaciones de la casa parroquial más dos
habitaciones que sirven de taller. En ella trabajan una media de 29 alumnos, 26
chicos y 3 chicas. Están apretados pero sólo en invierno, de abril a octubre
trabajan al aire libre[2]. El
horario es de casi doce horas, desde las ocho de la mañana a las siete y
media de la tarde. Hay sólo una breve interrupción para comer. Por la
mañana, antes de las ocho, los más próximos
generalmente trabajan en su casa, en el establo o en
partir leña. Cuando hay nieve esquían una hora después de comer, y en verano
nadan una hora en una pequeña piscina que han fabricado.
Se
trata de una escuela que también abre los sábados y domingos. Con
ello sepretende equiparar en tiempo de formación al pobre frente al rico
ya que este último se mueve por su condición en entornos más formativos y
motivantes. En esta escuela se evitanlas repeticiones y los exámenes. En la
escuela Barbiana no hay tarima, no hay pizarras ni pupitres. Sólo grandes mesas
en las que se aprende y se come. De cada libro hay un ejemplar. Entre los niños
se enseñan las lecciones. Los días de clase son 365 al año y 366 en los
bisiestos. Pese a las largas jornadas de trabajo y la ausencia de recreos,
juegos y vacaciones hay orden y disciplina tal y como queda reflejado en Cartas
a una Maestra:
“La
vida también era dura allí arriba. Disciplina y broncas como para perder las
ganas de volver. Pero quien no tenía base o era lento o sin ganas, se sentía el
preferido. Se le acogía como acogéis vosotros al primero de la escuela. Parecía
que toda la clase fuera para él solo. Mientras él no lo entendía, los demás no
avanzaban” (Primera parte, Los chicos de la montaña. secc. El preferido)
Como
vemos, Milani tiene muy claro que la única forma de vencer las desigualdades
sociales pasa por transformar la escuela y convertirla en un instrumento de
liberación para los desfavorecidos. Para ello, aunque aplicaba una educación
autoritaria, no creía posible una educación sin una plena confianza en los
muchachos. El trabajo y la disciplina resultaban indispensables para que la
clase obrera y campesina, pobre, analfabeta y explotada pudiese
salir de su miseria y en este escenario la dureza, el autoritarismo
marcarán su estilo docente así como el uso circunstancial del castigo[3] que
no era un problema si se consideraba necesario.
4.4 PAULO FREIRE, UN ENFOQUE CRITICO DESDE UNA PERSPECTIVA COMUNICACIONAL
La
construcción teórica de Freire
Abundan
las divulgaciones de sus ideas. Escasean los ensayos de sistematización de un
pensamiento complejo, que evolucionó sin cesar a lo largo de treinta años, pero
que, sin embargo, se mantuvo idéntico en lo esencial al impulso inicial. Nos
limitamos a resumir las ideas y teorías principales, sin intentar una visión
evolutiva, aunque se establezcan algunos vínculos entre ciertos momentos del
periplo vital de Freire y la evolución de algunas de sus ideas. Evitamos las
citas, pues, siendo tantas y tan sugerentes las ideas de Freire sobre educación
en general, alargarían desmesuradamente el texto. Remitimos al lector a las
obras básicas de Freire y a algunas de las obras de terceros incluidas en la
bibliografía. Freire es múltiple, polifacético y, si él reivindicó el derecho a
ser contradictorio, nadie debería intentar ocultar que, al menos en ciertos
temas, fue muy paradójico. Las primeras ideas-fuerza y el nacimiento del
«método» Como ya se dijo, las ideas que luego le hicieron famoso asoman ya en
su doctoral de 1959 y en una ponencia-informe de 1958 —La educación de adultos
y las poblaciones marginales: El problema de los mocambos— donde apunta
nítidamente las grandes ideas que iría a desarrollar a lo largo de toda su
vida: . La educación de los adultos tiene que fundamentarse en la conciencia de
la cotidianeidad de los educandos, superando el mero conocer letras, palabras y
frases. . Los procesos educativos y políticos han de ser horizontales, es
decir, los educadores y los líderes políticos han de aprender de sus alumnos o
de sus bases, al tiempo que les enseñan y orientan. La horizontalidad
preconizada es lo contrario a la usual práctica, que es vertical.. La educación
de adultos no debe ser un mero instrumento para alcanzar un nivel académico
determinado, sino un estímulo para la emergencia sociopolítica del pueblo y una
herramienta para participar en la vida pública. . En consecuencia, algunos de
los contenidos de sus estudios han de ser aportados por los educandos.
A
estas primeras ideas sobre educación Freire agregó la visión que sobre la
sociedad brasileña de entonces desarrollaban los intelectuales ligados al ISEB,
que habían acuñado el término concientización en el contexto de su visión sobre
la necesidad de la emergencia de los sectores sociales intransitivos, otra idea
rescatada por Freire en su primer gran libro (La educación como práctica de la
libertad). La concientizaciónera el paso de la conciencia intransitiva (mágica,
ingenua) a la conciencia crítica, necesaria para la participación activa de los
campesinos en la vida social y política.
Con
tales ingredientes, el método eclosionó en la primera oportunidad que se
presentó en el turbulento Brasil de la época. Según testimonio del propio
Freire, fue determinante en su plasmación concreta la intuición, los
conocimientos y la experiencia como maestra de su esposa Elza. Los primeros
ensayos fueron en el propio Recife y, posteriormente, en varias localidades del
nordeste del país, de la mano del Movimiento de Cultura Popular de Recife. Para
dar cuenta de la conmoción suscitada por el descubrimiento de algo nuevo, vale
la pena evocar los primeros relatos orales del método en acción. Se trataba
siempre de un trabajo en equipo, que se desplazaba a la localidad elegida para
trabajar. Veamos los pasos de la aplicación del método.
La
investigación temática El primer paso era escuchar lo que la gente decía,
tomando nota de sus temas de conversación. Se anotaban frases y se subrayaban
las palabras más significativas, que resumían la conciencia colectiva: quejas,
sueños, expectativas, etc.
La
codificación El siguiente paso era un trabajo de elaboración del equipo, que
culminaba en una lista de palabras significativas que, juntas, configuraban el
universo temático vocabulario del medio social de los educandos. Desde el
comienzo, Freire tenía claro que los educadores tenían una intencionalidad
política, transformadora de esa realidad y, por lo mismo, Freire siempre habló
de los «temas bisagra», es decir, los añadidos temáticos que los educadores
podían introducir en el programa, con el propósito de abrir la puerta al
proceso de toma de conciencia, la concientización, de su realidad y de las
maneras de superarla. El tercer paso era plasmar en un soporte visual
cualquiera (carteles, dibujos en cartón o en diapositivas) las
situaciones-palabras significativas, con los cuadros de familias silábicas
derivadas de cada palabra. El proceso de identificación y organización de los temas-palabras
generadoras y su plasmación en un soporte visual se fue denominando
paulatinamente codificación.
Los
círculos de cultura y la problematización El cuarto paso era la organización
del grupo, que en las primeras experiencias denominaron círculos de cultura, y
ponerse a dialogar los educadores (llamados coordinadores) con los educandos.
El mecanismo era muy simple: se mostraba el cuadro o diapositiva inicial, sin
ninguna palabra escrita, y se incitaba a describir lo que estaban viendo y, a
través de una serie de preguntas escalonadas del educador (problematización),
los educandos se ponían a reflexionar sobre las relaciones de las personas con
el entorno y de las personas entre sí. La prolongación del debate llevaba a que
alguien del grupo planteara cuándo comenzaban a leer. En ese momento se
mostraba el segundo cartel que era el mismo que el anterior pero con la palabra
significativa escrita en letra clara minúscula, que era espontáneamente
identificada por una o varias personas del grupo.
Alfabetización
en sentido estricto Seguidamente se procedía a la separación de las sílabas de
cada palabra con guiones: ti-jo-lo (ladrillo). Y comenzaba el juego de la
formación de nuevas palabras a partir de las sílabas de la primera, que por lo
mismo se denominó palabra generadora. Generadoras de otras palabras, pero
también de otros temas de conversación y de toma de conciencia. Se procedía del
mismo modo con el resto de la lista de palabras generadoras, que, en las
primeras experiencias brasileñas y chilenas, oscilaban entre diecisiete y
veintidós, número más que suficiente para recoger la mayoría de las sílabas más
usadas del portugués o del castellano. Huelga decir que el proceso se hacía más
y más complejo a medida que se avanzaba en la lista de temas-palabras generadoras,
tanto por el debate sobre la realidad como por la adición permanente de
familias silábicas, que permitían formar más y más palabras. El proceso de
lectura y de escritura era simultáneo desde el primer momento. Los educandos
escribían en sus cuadernos las palabras que leían y que formaban ellos y sus
compañeros. Y, poco a poco, las frases cada vez más complejas. El proceso de
alfabetización no tenía un término fijo, pues la intención era que cada círculo
de cultura prosiguiese de forma indefinida el camino iniciado, pero, en
términos estrictos, los educandos podían ser lectores y escritores autónomos en
un plazo que oscilaba entre las cuarenta y las ciento veinte sesiones, lo que
representaba entre dos y cinco sesiones para cada palabra generadora. Los
primeros círculos de cultura suscitaron un gran entusiasmo y se extendió la
leyenda del descubrimiento de un método casi milagroso, lo que acrecentó la
motivación de coordinadores y de educandos e hizo que algunas de las
experiencias se saldaran con resultados espectaculares: en algunos grupos la
mayoría de los participantes lograron leer y escribir frases simples con
sentido tras cuarenta sesiones de trabajo. Era un récord de eficiencia que
habría entusiasmado a los administradores actuales. El primer libro de Freire
publicado en castellano, La educación como práctica de la libertad, refleja
este momento fundacional de la entrada triunfal de Freire en la pedagogía del
siglo XX.
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